A Guarda es el último pueblo de la costa gallega antes de Portugal, en la desembocadura del Miño. Es un puerto pesquero de casas de colores famoso por su langosta, y sobre él se alza el monte Santa Trega, con uno de los castros celtas más conocidos de Galicia en su ladera.
Qué se ve en la cámara de A Guarda
La cámara de vídeo en directo de la televisión pública gallega está en lo alto del monte Santa Trega, y desde allí abarca un paisaje enorme: el puerto y el pueblo a los pies, parte del castro, el valle del Rosal, la ribera del Miño y, al otro lado del río, la villa portuguesa de Caminha. Con buen tiempo se ve la línea de la costa hacia el norte.
El castro de Santa Trega
En la ladera del monte se conservan los restos de un poblado de la Edad del Hierro, con decenas de casas circulares de piedra, algunas reconstruidas. En lo alto hay una ermita, un museo arqueológico y varios miradores. Es uno de los mejores sitios de Galicia para entender la cultura castreña, que aquí llegó a convivir con Roma.
Cuándo mirar A Guarda
Los días claros, cuando la vista alcanza a los dos países. En verano, la niebla del mar puede cubrir el pueblo por la mañana mientras la cima del monte sigue al sol. En invierno, los temporales rompen con fuerza contra la costa abierta.
El Camino Portugués por la costa
Los peregrinos del Camino Portugués de la costa cruzan el Miño en barco desde Caminha y entran en Galicia por A Guarda. Desde aquí siguen junto al mar hacia Oia, Baiona y Vigo.
Cómo visitar A Guarda
A Guarda está a unos cincuenta minutos en coche de Vigo. A la cima del Santa Trega se sube por carretera, con un pequeño peaje por vehículo, o a pie por un sendero desde el pueblo.



